Este fin de semana falló lo que quedaba por fallar: la caldera.
Primero fue la lavadora. Entré en el piso y ya no funcionaba, así que fue fácil que la casera hiciera el cambio (aunque ya se le vieron maneras a esta señora, visto como gestionó el asunto).
Luego llegó la nevera: usted es el que vive ahí, soluciónelo usted. Eso significa llamar al técnico, que tarda casi 10 días en aparecer (¡sin prisas!), luego te cobra por llegar y decir qué cuesta la reparación... pero no puede arreglar nada porque lo tiene que aprobar tu casera.
Al final fue nevera nueva (pequeña y barata, pero nueva), aunque supuso más retrasos y que la factura del desplazamiento del técnico me la tuviera que comer yo. Resumiendo: 15 días sin nevera.
Ahora la caldera. Se rompe un sábado, y ya paso de hablar con la casera. El servicio técnico oficial tiene el mismo horario que yo (es decir: de oficina), y llamando lunes no me atienden hasta miércoles (es que antes es imposible).
Veremos cuál es el diagnóstico y qué me cuesta. Esta vez sí me pelearé con la casera para que lo pague ella, porque una caldera con 5 años y sin ninguna revisión, no voy a ser yo el que se la ponga al día.
Luego en la linea de todo esto podemos preguntarnos si se alquila o se compra en España. Pues qué quieres que te diga, igual hay que irse al extranjero, a un país donde haya más cultura de alquiler y la gente juegue más limpio.
Lo voy pensar cada vez que tenga que hacer uso del agua fría.

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